El 4 de febrero desde el Centro de Criminología Jerry Lee de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia se anunció que el Premio Estocolmo de Criminología 2009 se otorgará a los profesores Eugenio Raúl Zaffaroni y John Hagan, por sus estudios científicos sobre el genocidio.
El Premio Estocolmo en Criminología fue creado por el Ministerio de Justicia de Suecia y equivale al Nobel de nuestra área. El galardón se otorga por los logros sobresalientes en el campo de la investigación criminológica o por la aplicación de resultados de investigación para la reducción del crimen y el avance de los derechos humanos.
A sólo cuatro años de haberse creado, es la primera vez que se premian las investigaciones de un especialista no angloparlante. En otras ediciones del premio se han reconocido las trayectorias científicas de destacados criminólogos como el australiano John Braithwaite.
El motivo del galardón han sido las investigaciones de campo que han llevado a cabo tanto Zaffaroni como Hagan sobre el tema del genocidio y cómo se incorpora el mismo como objeto de estudio de la criminología. Zaffaroni eligió este tema para dar una conferencia en el Simposio de Criminología de Estocolmo del año 2006, texto que ha sido publicado en el homenaje al profesor chileno Eduardo Novoa Monreal del año pasado (Universidad Central de Santiago de Chile, 2008), y en otra conferencia que brindó en Florencia el 3 de marzo de 2008.
El profesor canadiense John Hagan es experto en genocidio, especialmente en el caso Darfur, sobre el que versan sus últimas obras como ‚Muerte en Darfur‛ y diversos artículos científicos. Su principal argumento es que la criminología durante mucho tiempo se ha olvidado de los crímenes contra la humanidad y el genocidio (‚el crimen de crímenes‛), postura a la que por caminos diversos también arriba Zaffaroni. El Prof. Hagan también ha escrito sobre el tribunal de La Haya para la ex Yugoslavia en su libro ‚Justicia en los Balcanes‛, focalizando la proyección de los derechos humanos en una era de continuos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Los artículos de Hagan pueden leerse en: www.johnhagan.org.
El Prof. Raúl Zaffaroni es el único penalista de habla hispana que no necesita presentación alguna, ni en América Latina ni en Europa. Eugenio Raúl Zaffaroni es mucho más que un hombre excepcional, un ser humano único e irrepetible y un Maestro generoso y fecundo. Hoy es un símbolo. Nadie ya puede acometer un discurso sobre América Latina sin abrevar en su idea de un sistema de justicia y de pensamiento que surja ‚desde el margen‛. Nadie puede ya mirar los viejos y cl{sicos manuales y tratados de derecho penal que justifican la pena y el sistema punitivo sin un dejo de fatal anacronismo. No somos los mismos después de leer a Zaffaroni, ya ningún cuento de hadas adormecerá jamás nuestro pensamiento crítico.
Zaffaroni ingresa en la temática del genocidio y de cómo la criminología oficial había desterrado de su objeto de estudio a los crímenes cometidos por el Estado desde la reseña que hace al libro del criminólogo brit{nico Wayne Morrison ‚Criminología, civilización y nuevo orden mundial‛ (http://www.iuspenalismo.com.ar/doctrina/doctrinapenal.htm).
En el Simposio Internacional de Criminología de Estocolmo de 2006, Zaffaroni acometió el tema de «El crimen de estado como objeto de la criminología». En esa conferencia dice el magistrado argentino que el gran desafío para la criminología del siglo XXI es el crimen de estado, que dada la formidable gravedad de los hechos y la victimización masiva la criminología no puede eludir este tema. «Sea cual sea el paradigma científico en que cada cual se apoye, – dice Zaffaroni- lo cierto es que sería despreciable un saber criminológico que ignore el crimen que más vidas humanas sacrifica, porque esa omisión importa indiferencia y aceptación. El científico no puede alejarse de la ética más elemental de los derechos humanos. (…) mucho menos aún puede eludir el tema en tiempos del terrorismo.»
En el seminario ‚La dismisura del male. Il diritto di fronte ai crimini di massa‛, organizado por el Istituto Italiano di Scienze Umane en el Palazzo Strozzi de Firenze, el año pasado, Zaffaroni eligió como tema de su conferencia el interrogante sobre si es posible una prevención de los crímenes contra la humanidad. Investigación que fue tomada especialmente en cuenta por el jurado independiente que le otorgó el premio Estocolmo, y que se resumiría en que el derecho penal internacional es insuficiente para evitar los genocidios, por lo que es necesario investigar criminológicamente las causas de los mismos para acercarse a su prevención. Allí Zaffaroni concluye que «la verdadera prevención de los homicidios masivos que el saber jurídico penal puede proveer, será mediante el ejercicio de la crítica y el rechazo frontal de las técnicas de neutralización de valores, elaborada finamente por los teóricos y groseramente por la instigación pública o mediática o la venganza…». El artículo de dicha conferencia se ha publicado en el libro homenaje al Prof. Jorge de Figueiredo Dias (Coimbra, 2008)
La criminología latinoamericana está de fiesta por el reconocimiento al Prof. Zaffaroni, cuyo premio se entregará en Estocolmo el 23 de junio próximo en ocasión del Simposio Internacional de Criminología de este año. Alegría que ha compensado un poco la enorme tristeza en que nos ha sumido la noticia de la partida del querido amigo y maestro Louk Hulsman. Nuestro ‚margen‛ ha perdido mucho con la partida del maestro holandés, pero capitaliza una enorme riqueza, debido a que generosidad de
Hulsman siempre vio a nuestra región y a nuestro país en particular, como el escenario para sembrar con mucho cariño y afecto su magisterio oral y su luminosidad de vida. Atahualpa Yupanqui decía que hay seres humanos que se mueren, para volver a nacer, para seguir naciendo y darnos su enseñanza limpia y sempiterna. Así Louk seguir{ presente en cada congreso que lo evoque, en cada estudiante que lea ‘Las penas perdidas’ y en el recuerdo grato de cada momento que tuvimos la suerte de compartir con él.
Decía Borges (en referencia a Pedro Henríquez Hureña) que un Maestro no es quien se aplica a la tarea de enseñar cosas, porque una enciclopedia, en tal caso, sería mejor maestro que un hombre. Maestro es quien enseña una manera de tratar las cosas; cada maestro es nada menos que un estado vital, una manera de enfrentarse con el incesante universo… Eso, y nada menos que eso, es Raúl Zaffaroni para varias generaciones de penalistas latinoamericanos: un verdadero e irrenunciable Maestro. También Louk Hulsman fue y será un maestro único, pero en su caso las palabras de Borges cobran un significado mayor, ya que Louk fue un maestro de tradición oral y la escritura fue una condescendencia de la que muchas veces no pudo quedar ausente.
Que se reconozca la importancia de estudiar y prevenir los genocidios y los crímenes de estado es un motivo de esperanza y de sensatez de la ciencia criminológica. Hoy se reconoce la tarea de dos profesores que volcaron sus investigaciones sobre este tema, que abren sendas de investigación y que iluminan un camino a recorrer. Raúl Zaffaroni podrá ser reconocido en los lugares más recónditos del planeta, podrá ser premiado y laureado honoris causa por diversas universidades europeas, pero su lugar siempre será América Latina, y nunca será tan amado y seguido como desde nuestro margen.
Matías Bailone.
Matias.Bailone@uclm.es
Ciudad Real, España. Febrero de 2009.